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Traje típico de Cantabria

El traje típico de Cantabria denominado montañés es uno de los más conocidos porque, a pesar de que en cada zona existen vestimentas propias -dependiendo de las ocupaciones y las condiciones meteorológicas de la época, el siglo XIX principalmente-, este es el más extendido por toda esta región.

Su nombre deriva del hecho que esta región se ha conocido durante mucho tiempo como “la montaña”, de manera que sus habitantes son montañeses y montañesas. Las características comunes que aparecen en estos trajes tradicionales cántabros se pueden ver en los más usados, es decir, los de romería.

El traje típico de montañesa cántabra está compuesto por una camisa fuerte de lienzo con mangas anchas y botones de hilo (en forma de confite) en el puño, que se cierran en la muñeca. Uno de esos botones cierra el escote.

La saya es larga, llega casi hasta el tobillo, y los tonos que más se utilizan para su confección son el naranja vivo y alegre, el encarnado, el verde y el amarillo. La parte inferior presenta una o dos tiras de terciopelo negro.

El justillo de este traje típico de Cantabria es de terciopelo -listado o labrado- o de pana, se ciñe al cuerpo y puede ser de cualquier color. Se cierra con cordones de seda gruesos en la parte delantera y el escote puede ser redondo o cuadrado, pero siempre generoso. Sobre los hombros se lleva un pañuelo de colores alegres y representando ramos y flores, que puede ser de seda o percal. La manera de colocarlo puede ser tapando la parte delantera o remetido por el escote.

También se lleva un pañuelo de seda o algodón con estampado de flores y colores vivos en la cabeza, cruzado en la zona de la nuca y anudado en la parte superior de la cabeza.

Los complementos que se utilizan son gargantillas de coral en las que se entremezclan cruces y medallas, o collares de cuentas de diferentes colores. Los pendientes son largos o aros grandes y planos.  

En el caso de los hombres, este traje tradicional de Cantabria está compuesto por una camisa de lienzo, larga hasta las rodillas y abierta hasta el pecho, que se cierra con botones de hilo. La pechera está elaborada con lorzas estrechas que dan una apariencia trabajada. Sobre ella, rodeando la cintura y riñones, envuelve el ceñidor de seda o estambre que puede ser de los colores más variados.

El chaleco de pana o seda labrada es habitual que sea estampado, y los botones de filigrana o plaqué; la espalda cambia de tejido, al ser de satén. Sobre esta pieza del traje típico de Cantabria denominado montañés se coloca la chaqueta de paño oscuro, corta y ancha, con las puntas redondeadas o en pico, y la manga recta con algún adorno de trencillas de color negro. Esta prenda se lleva al hombro.

Los pantalones de alzapón están hechos de paño fino y entre todos los colores se tiene preferencia por el azul claro, con detalles de paño negro.

El sombrero de este traje tradicional cántabro tiene dos vertientes: uno es de copa alta de fieltro negro que lleva una pluma de pavo real y una rama de siemprevivas como detalles vistosos. El segundo modelo es el llamado serrano o galeros que son sombreros con alas tipo cazoleta y la copa troncónica.

Se calzan con zapatos altos y fuertes de cuero natural y se ayudan de un palo pinto con detalles hechos a fuego.

Fotos de los trajes típicos de Cantabria

 

Traje típico pasiego

El traje típico de Cantabria es muy variado, y según la zona de esta región de la que se hable, presenta unas características determinadas cuyo origen hay que buscarlo en las labores u oficios de la población (normalmente la del siglo XIX). Aun así no de los más reconocibles es el traje pasiego, de la comarca del mismo nombre.

El traje tradicional de Cantabria para la mujer pasiega se compone de una camisa plegada bajo un corpiño ceñido al talle, de color negro y con el borde normalmente de color rojo o escarlata, a juego con la saya. Encima de estas dos piezas se pone el pecherín. Además la chaqueta de veludillo o paño negro completa el traje típico cántabro, con adornos en puños, mangasen y en todo el ruedo de la pieza. Además es corta y sin cuello, abriéndose en la parte delantera para lucir la pechera.

La saya de estos trajes típicos de Cantabria se pliega en la cintura y está hecha de paño o de estameña, con ribetes poco complicados. El delantal, fundamental es estas vestimentas femeninas, es una herencia sobre todo de las mujeres dedicadas al comercio en los mercados, por eso son de gran tamaño.

El calzado tradicional de estos trajes típicos pasiegos es el mismo para hombres y mujeres, unos escarpines y chátaras de piel curada, que cubrían las medias azules, blancas o rojas.

El pelo se recoge en trenzas para elaborar moños y se cubre con un pañuelo de seda o algodón de diferentes colores y tonos que se coloca formando una especie de cofia.

El complemento más característico de este traje tradicional de Cantabria es el cuévano, un cesto grande y hondo hecho con tiras de avellano, sauce y castaño con dos abrazaderas que se lleva a la espalda y en su origen era utilizado como cuna (cuévana) o para transportar cualquier elemento de la vida diaria.

En el traje típico de Cantabria masculino, los elementos que componen esta vestimenta son la camisa, de cuello largo y botones, que se cubre con dos chalecos, el interior que es de color blanco y el exterior, más vistoso y con una abotonadura de plata. El calzón y la chaqueta de pana oscura y lisa completan esas prendas básicas del traje tradicional de Cantabria para el hombre pasiego. Alrededor de la cintura y cubriendo los riñones se coloca un ceñidor que da varias vueltas al cuerpo.


Al igual que las mujeres, viste medias de color azul, blanco o rojo, sobre las que calza unos escarpines de color claro y chátaras de cuero sin curtir. También se pueden ver los pies calzados con las típicas madreñas (abarcas de madera).

El traje típico pasiego se completa en la cabeza con un pañuelo de seda que se anuda en la parte trasera a modo de turbante, y se cubre con una montera cónica de terciopelo y borlas de seda, plumas o flores.

Se deben mencionar un elemento muy característico de este traje tradicional de Cantabria: el pasiego suele llevar en la mano el palancu, un palo de avellano que en el pasado servía de defensa así como de ayuda para sortear terrenos escarpados y que hoy en día se mantiene en la vestimenta típica.  

Traje típico pasiego
Traje típico pasiego
Traje típico pasiego
Traje típico pasiego

Traje típico labaniego

Uno de los variados trajes típicos de Cantabria que se pueden ver en esta región con facilidad es el de labaniega, propio de la comarca de Liébana. Se pueden encontrar variaciones en cuanto a sus prendas y características, pero sus elementos comunes son la camisa de hilo gordo, larga hasta medida pierna, con mangas muy amplias, y puños que se cierran con botón de hilo.

El refajo de color vivo tiene la misma longitud que la saya exterior, una prenda que llega casi hasta el tobillo, oscura y con una cinta de unos cinco centímetros -habitualmente verde- cosida al borde del ruedo. El único adorno que se puede permitir es el añadir una lorza a la altura de la rodilla.

El torso se cubre con el justillo, que está realizado con pana, bayeta, estameña y -en los trajes típicos de labaniega más elaborados- terciopelo labrado con panilla de algún otro color que contraste con el tono oscuro, ya sea negro o de otro color. Se abrocha en la parte delantera con cordones y ojales.

El jubón está confeccionado con la misma tela que la saya exterior y ciñe bien el talle, pero como característica definitoria encontramos mangas amplias y puños ajustados a las muñecas. También está abierto en la parte superior, por lo que solo se ajusta en la cintura.

Este traje típico de Cantabria de completa con unas medias de lana que no sobrepasan las rodillas que se atan con unas ligas verdes o rojas.

El calzado de esta vestimenta es un escarpín ribeteado de lanilla de color y abarcas llanas en la parte superior y que culminan en forma de pico.

La cabeza se cubre con una pañuelo blanco, bordado y calado, muy llamativo, que se ata bajo la barbilla, y cuyas puntas cuelgan por la espalda tanto como de de sí su longitud.

Las orejas se adornan con aros dorados y en el cuello una cruz o gargantillas con cuentas de colores vivos.

En el caso del traje lababiego masculino hay que destacar en primer lugar la camisa es de lienzo y muy gruesa, larga hasta casi tocas las rodillas y con las mangas muy amplias que acaban en un puño estrecho cerrado con botón de hilo (al igual que en el caso del traje típico de labaniega). Se abre hasta el pecho con botones del mismo tipo que los del puño, y la pechera tiene una presencia muy trabajada, ya que está compuesta de numerosas lorzas verticales. El cuello es alto, puede llegar casi a la altura de las orejas.

El pantalón es de sayal color negro y muy fuerte, corto hasta la altura de las rodillas, donde se ata con una lanilla del mismo color que la prensa; está ceñido al cuerpo y en la parte inferior de la pernera hay una abertura abotonada con botones de paño o de plaqué dorado y cadenillas.

Este traje típico de Cantabria cubre el tronco con un chaleco del mismo tono y tejido que el calzón. No tiene solapas, los bolsillos son pequeños y se cierra con el mismo plaqué dorado que aparece en los pantalones.

La chaqueta también es de sayal, corta y estrecha, ceñida al cuerpo, los botones son más grandes que los del chaleco, pero del mismo material. Las solapas están cosidas en pico y el cuello es de pie. Se puede llevar sobre un hombro.

Las medias son de lana negra atadas bajo la rodilla con una cinta de color y en este traje tradicional de lebaniego el escarpín es el calzado, abierto hasta el empeine y reforzado con pana o paño; sobre él unas abarcas acabadas en pico o del garbanzo.

La cabeza es uno de los puntos que más atraen la atención, puesto que se cubre con un sombrerón de copa hecho de sayal (como casi toda la vestimenta), de ala ancha y una cinta parda en la base de la copa; el toque se lo pone un manojo de siemprevivas.

El complemento final de los trajes tradiciones cántabros de la zona de Liébana es un palo pinto con los nudos de la madera y con tachuelas doradas, que puede tener dibujos hechos al fuego.

Traje típico campurriano

La comarca de Campoo también tiene un traje típico de Cantabria específico, que es el campurriano y que comparte muchas características con otros atuendos de la región, aunque se distingue del resto de trajes tradicionales cántabros en algunos aspectos.

En el caso del traje tradicional de la mujer, la camisa es larga de lienzo, las mangas son anchas y los puños pequeños y ajustados a las muñecas (como en otras vestimentas vecinas) esta base común buscaba la comodidad puesto que en muchas ocasiones se utilizaba esta camisa para dormir.

La saya exterior -que en su origen no era de uso obligatorio, por lo que había mujeres que se la ponían y otras que no- es cúbica, de color pardo o negro, sin colores llamativos o vistosos, y se recogía el vuelo con una cinta que compone la cinturilla, creando un tablón ancho en la parte delantera y dos en la parte trasera. Llegaba hasta unos cinco o seis centímetros por encima del tobillo y bajo esta se llevan unos manteos que pueden ser de distintos colores, siempre del mismo largo que la saya que, como único adorno puede llevar una lorza en medio, quizás con una franja negra a media altura o un bordado simple y un ribete de cordón en el bajo.

El justillo de pana, bayeta o terciopelo de seda labrada se pega al cuerpo y sobre él se coloca un pañuelo de percal o seda en este caso con colorido más alegre. El conjunto de la parte superior de estos trajes típicos de Cantabria lo completa la chaquetilla, a juego con la saya externa; es muy entallada y en la zona de la cintura lleva una cinta ancha de terciopelo negro o pardo, según sea el resto de la tela.

En la cabeza la campurriana lleva un pañuelo de algodón o seda que puede ser blanco o con algún estampado y que va atado en la parte superior de la cabeza. Los complementos más habituales son los collares de coral de los que cuelga una cruz, relicario o medalla, y pendientes de grandes dimensiones.

El calzado del traje tradicional de Cantabria de la comarca de Campoo son escarpines altos, abiertos o atados con cintas sobre los que se coloca la abarca de madera de pico grande.

El traje tradicional capurriano -en el caso de los hombres- se distingue por tener la camisa de lienzo hasta medio pecho, los faldones largos y con pliegues en la zona de la pechera estrechos y verticales. El cuello es de pie alto, y los botones de hilo (este tipo de camisa es común a casi todos los trajes típicos de Cantabria, tanto de hombres como de mujeres).

El chaleco de este traje típico de Cantabria es del mismo color que el calzón, pardo y oscuro, con la presencia de solapas de pico muy evidentes. Siempre se lleva abrochado.

La chaqueta también es del mismo tejido que el resto de este traje tradicional, de paño; guarda en apariencia un corte goyesco, cubre apenas por la parte de atrás la cintura del calzón y se alarga en la parte delantera, pero no se entalla; las solapas son de pico y grandes, la manga es larga y no se ciñe al brazo. Es habitual llevarla sobre un hombro.

El calzón -de alzapón y con una trampilla muy ancha que llega prácticamente a los laterales- es grueso, de paño fuerte que llega hasta las rodillas, donde se abre alrededor de doce centímetros, donde aparecen botones de paño, plaqué, cadenillas o hebillas de plata.

La cabeza se cubre con la montera típica de Campoo, muy alta y acabada en punta, llamada picona. Está hecha del mismo paño que el resto del traje y se remata con unos lazos laterales y una borla de seda negra.

Como complementos, en los pies se calzan con escarpines de paño oscuro que se cubren con las abarcas de madera de esta zona, llamadas de “pico entornao” y preferentemente con clavos en lugar de tarugos. Y finalmente, el detalle final, el palo pinto.

Traje típico campurriano

Traje típico trasmerano

Los trajes típicos de Cantabria estarían incompletos si se dejaran de lado los de la comarca de Trasmiera, al este del río Miera y que ocupa una gran parte del litoral cántabro. El traje tradicional de esta zona es el de trasmerana o trasmerano, perfectamente diferenciados del resto de vestimentas.

En el caso de la mujer trasmerana el traje típico está compuesto por una camisa de hilo casero, larga hasta la mitad de la pierna y con mangas muy anchas cuyo puño se estrecha en la muñeca y el cuello es de tirilla, abrochado por un solo botón de hilo.

La saya es de lana y de un color oscuro, con una longitud que le llega hasta la parte superior del tobillo y con multitud de pliegues en la cintura. Bajo esa falda hay un refajo confeccionado con bayeta que puede tener varios colores: naranja, verde, encarnado o amarillo. En el ruedo hay cintas negras de terciopelo. El delantal -llamado regazo en esta región de Trasmiera- es de satén negro y lo suficientemente grande como para proteger la saya.

El justillo suele ser de satén amarillo, aunque también los hay de otros colores, o negros. Se abrocha en la parte delantera con cintas de color blanco. Esta es una prenda del traje típico de Cantabria que no se ve, ya que queda tapado por el jubón.

El jubón es del mismo color que la saya, no tiene escote, el cuello cierra en redondo y las mangas no son excesivamente amplias. Sobre este jubón -que más parece una especie de blusa y se abrocha de arriba a abajo gracias a corchetes interiores- se coloca el pañuelo. Éste tapa el pecho y está elaborado con seda o algodón y, al contrario que el resto de la vestimenta, presenta unos vivos estampados (con predominio de los colores rojo, rosa y verde) con motivos florales.

Al contrario que en el resto de trajes típicos de Cantabria, el pelo de las trasmeranas se recoge en un moño trasero y el pañuelo se reduce hasta ser una pieza blanca y pequeña que solo cubre ese moño.

El calzado, como en el resto de trajes tradicionales cántabros, son las abarcas y escarpines. Sin embargo con el buen tiempo se lleva zapato negro abotinado.

El traje tradicional de trasmerano, el masculino, está compuesto por una camisa de lienzo que llega hasta la mitad del muslo, con mangas amplias -se solía usar en épocas anteriores también para dormir, por lo que debía ser cómodo- y puños estrechos, además de una pechera labrada con lorzas finas y verticales.

La blusa o blusuca es de vuelo y está confeccionada en satén de color gris, negreo o pardo. Sus solapas son redondeadas y de terciopelo negro.

El chaleco del traje típico de Cantabria, en esta zona es de franela y adornada con motivos geométricos o florales. No tiene solapas, los ribetes están hechos con lanilla negra y se cierra en la parte delantera con ochos de trencilla abotonados en uno de los laterales.

El pantalón de pana negra y lisa está hecho de paño y en la parte de delante tiene unas remontas anchas. En los laterales botones de pasta sujetan la trampilla de estos pantalones de alzapón. Sobre ellos y la camisa, el ceñidor de lana roja, verde, azul o violeta da varias vueltas al cuerpo a la altura de la cintura.

Las señales más distintivas de este traje tradicional son el gorro marinero de lana que puede ser rojo o verde, con una borla en la punta (en él se guardaba el tabaco, el dinero...) y el pequeño pañuelo de seda verde, rojo o amarillo anudado al cuello.

En cuanto al calzado, se usan zapatos fuertes de cuero con trencillas verdes o rojas y cuando el tiempo es lluvioso escarpines y abarcas de madera.  

Traje típico trasmerano
Traje típico trasmerano
Traje típico trasmerano

Traje típico cabuérnigo

Dentro de la amplia variedad de los trajes típicos de Cantabria, hay que nombrar otro de los que se suelen vestir en celebraciones especiales y que procede de la zona del Valle de Cabuérniga, comarca que se puede considerar como una de las más representativas de la comunidad, pues de ella se han extraído gran parte de las señas de identidad de toda la región, que aparecen también en el resto de trajes tradicionales cántabros.

El traje tradicional de Cantabria para la mujer de Cabuérniga se compone de una camisa que llega hasta la media pierna que se completa con enaguas. Sobre ella se coloca la saya en la que predominan el color café, marrón oscuro, confeccionada en lana y con una medida que llega casi a la altura del tobillo. Se pueden observar unos grandes pliegues en el vuelo de esta falda. El delantal que va superpuesto a la saya es de lanilla o satén, de color negro y sin adornos coloridos; como mucho aparece una hilera de pliegues en la cintura.

La parte superior de este traje típico de Cantabria se viste con un justillo que se ciñe al talle y está confeccionado con seda, aunque también los puede haber de bayeta o terciopelo. El escote tiene un corte cuadrado y se abrocha en la parte delantera con botones de seda. El busto se cubre con un pañuelo de seda o de percal cuajado de flores que resaltan sobre fondos de colores vivos, en claro contraste con la falda, y que se cierra con enormes alfileres.

La cabeza se cubre con un pañuelo que, al igual que el que cubre el pecho, es de seda o de percal. La manera correcta de colocarlo es doblado en pico, con las puntas pasadas por debajo de la nuca y atado en la parte superior de la cabeza.

En cuanto al calzado, se pueden llevar zapatos abotinados o el típico escarpín, y abarcas típicas de esta zona septentrional.

En el caso de los hombres, el traje tradicional de Cantabria del Valle de Cabuérniga se distingue por contar con una camisa de lienzo, larga hasta la altura de las rodillas y con el pecho trabajado en lorzas estrechas. Sobre esta prenda se coloca el chaleco negro.

El pantalón puede variar de color, pues este traje típico de Cantabria admite tanto uno de lienzo blanco, estrecho y sin alzapón, como un pantalón de pana lisa y oscura. La zona de la cintura lleva varias vueltas de ceñidor, de lana roja, azul, negra o verde.

Los escarpines de sayal y las abarcas camoniegas en invierno o con mal tiempo, y las alpargatas en verano cubren los pies en este traje tradicional cántabro.

El conjunto se completa con una boina negra o azul y una vara larga de avellano en la mano (antiguamente era necesaria para realizar las labores diarias y para salvar terrenos escarpados, un elemento que ha quedado representado en la vestimenta de cabuérnigo).

Traje típico cabuérnigo
Traje típico cabuérnigo

Traje típico de trevisana

Un traje típico de Cantabria tiene su origen en Treviso, donde las mujeres llevan un tipo de vestimenta que las distingue de otras regiones -Cantabria es una zona donde los contrastes orográficos, la climatología y el trabajo que se realizaba generaron diferencias en la manera de vestir, que se afianzaron en el siglo XIX y han llegado a nuestros días.

La trevisana se viste con una camisa de lienzo grueso, larga hasta media pierna (este tipo de camisas es habitual en los trajes típicos de Cantabria). Sobre ella se coloca el corpiño, que puede confeccionarse en bayeta, pana o algodón adamascado; la elección del color es libre, de manera que hay corpiños de los tonos más variados.

La pieza que caracteriza a este traje típico de Cantabria es el dengue, que se cruza sobre el pecho y cae hasta media espalda en redondo; va atado en la parte trasera con broches o cintas. Suele ser de color negro y de una tela rica, de buena calidad. Esta es una pieza importante que se borda para realzarla y en los casos más elaborados, incluso lleva azabache o cristal a modo de flores o motivos geométricos. El borde va rematado por bandas de terciopelo.

La saya llega hasta el tobillo de la mujer trevisana. Va muy replegada en la cintura y sus colores pueden ser rojo o rojo “clavel”, verde o naranja. Sobre ella se observa la presencia del delantal, mandil o mandilín, de tonos claros y en muchas ocasiones bordados con trencillas de colores o cadenetas.

El calzado sigue las pautas del resto de trajes típicos de Cantabria, decantándose por las abarcas y escaprines. En ocasiones más elegantes se usa un zapato negro.

La cabeza va cubierta con un pañuelo blanco, calado y bordado que se debe colocar con los picos cruzados bajo la nuca y anudado en la parte superior de la cabeza. Los pendientes de coral o los aros grandes para las orejas y cuentas de coral o vidrio de colores -junto con alguna cruz- completan la vestimenta.  

Traje típico de trevisana
Traje típico de trevisana
Traje típico de trevisana

Traje típico tudanco

La comarca cántabra de Tudanca tiene un traje típico que distingue a esta zona del resto de áreas de esta región, por lo que tanto en el caso de la vestimenta femenina como en la masculina existen unas diferencias respecto a otras zonas.

Las mujeres visten con una camisa de lienzo que cae hasta la mitad de la pierna y tiene las mangas anchas abotonadas en el puño (este tipo de camisa es muy habitual verla en otros trajes típicos de Cantabria).

Sobre esta camisa se coloca el corpiño de pana, paño, estameña o bayeta -en cualquier color- y que puede llevar un cilindro de trapo llamado rueñu cuya función es ahuecar las sayas. Sobre este corpiño se cruza un pañuelo azul que lleva estampados ramos de flores muy coloristas.

La chaquetilla va ceñida al cuerpo y a la cintura. Sus mangas son anchas, lisas o abullonadas en la parte superior, y los puños se ajustan a las muñecas. La parte delantera va abierta para que se pueda ver el bonito pañuelo.

La saya de este traje típico de Cantabria (que llega hasta los tobillos) es de color marrón o negro y hacia la mitad de su longitud aparecen una o dos lorzas, o una sencilla cadeneta.

En la cabeza, el pañuelo de algodón atado en la parte superior de la misma (se puede poner una mantilla sobre ella). Los aros en las orejas y alguna gargantilla de coral completan los aderezos.

En cuanto al calzado, se utilizan escarpines de sayal con un ribete llamativo y abarcas. Las abarcas de madera las utilizan tanto las mujeres como los hombres.

El traje típico cántabro de tudanco está compuesto por una camisa de lienzo casero largo y de mangas amplias, con la zona del pecho llena de lorzas verticales, algunas de ellas con bordados en zigzag. Sobre esta camisa se coloca el lástico, un chaquetón de bayeta o paño cuyos colores tradicionales son el rojo y el verde.

A modo de continuidad entre el pantalón y la camisa se ajusta el ceñidor alrededor de la cintura dando varias vueltas a esta y dejando ver su color, habitualmente morado.

El pantalón es azul o negro y un poco corto, ya que acaba por encima de los tobillos en forma de campana. Esta prenda del traje tradicional de Cantabria es de alzapón, que queda enmarcado con pespuntes.

La cabeza está tocada con la típica montera tudanca confeccionada en paño negro cuya nota más llamativa es la punta, que cae hacia la frente.

Traje típico tudanco
Traje típico tudanco

Traje típico de pescadora y pescador de gala

El traje típico de Cantabria más unido a la mar y a su gente es el denominado de pescadora y pescador de gala. La situación de esta región, al norte de la península y con muchos kilómetros de costas en el mar Cantábrico ha propiciado que muchas personas se hayan dedicado a labores relacionadas con él, desde la pesca hasta las conservas.

En el caso de la vestimenta de pescadora de gala la camisa es similar a la del resto de trajes tradicionales de Cantabria: de hilo, blanca y hasta media pierna. Sobre ella se coloca el jubón, de paño azul oscuro o negro y muy ceñido al cuerpo sobre el que se coloca un pañolón de seda que tapa el pecho y resalta debido a sus colores vivos.

La saya exterior es larga y llega hasta unos cinco centímetros por encima del tobillo, suele estar hecha de mahón oscuro -la tela debía ser fuerte para poder ser funcional en estos oficios marineros- o de percalina azul.

Los detalles son muy importantes y dan una gran personalidad a este traje típico de Cantabria, puesto que las pescadoras de gala lucen como tocado un pañuelo “a la cofia” de merino o de algodón que se lleva cruzado en la nuca y anudado en la zona superior de la cabeza. Este pañuelo también puede ser de seda, en cuyo caso el color es liso y muy llamativo (uno de los más utilizados es el rojo). Otro de esos detalles son los pendientes, aros de plata y oro muy vistosos y anchos. Como punto final llevan una faltriquera en el lado derecho.

El traje de pescador de gala es muy singular porque, además de elementos comunes como la camisa de lienzo y larga, esta vestimenta se distingue por su pantalón, muy ancho y acampanado que no llega más allá del tobillo. Está confeccionado de paño azul o negro y es de alzapón.

El ceñidor es muy discreto, de seda negra, y por encima de él, este traje tradicional de Cantabria cuenta con un chaleco -de la misma tela que el pantalón- que se cubre con la chaqueta, de paño azul marino o negro, y muy ceñida al cuerpo.

En la cabeza hay otro elemento que lo diferencia del resto de trajes tradicionales cántabros masculinos, y es la enorme boina de la misma tela que el resto del atuendo acabada en una borla gruesa de seda negra (al igual que el ceñidor) que cae hasta alcanzar el hombro.

El toque de distinción, de gala, lo da la corbata de seda negra anudada sobre el pecho y que aparece medio cubierta por el cuello de la camisa; en ocasiones sobre esa corbata se coloca un pañuelo del mismo color y tejido.

Al no tratarse de un traje procedente de la gente del campo ni de la montaña su calzado no tiene las mismas características que el del resto de trajes típicos, de manera que no calzan abarcas de madera, sino resistentes zapatos de becerro con una suela ancha.  


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